Si bien, sabemos que la adolescencia es una etapa de cambios, de transformación, en la que surgen temores, furia, tristeza, desafío, dudas, irreverencia, entre otros estados emocionales. También es cierto que este cuadro de cambios, dan paso a una conformación de hombres y mujeres con madurez y con la capacidad para la toma de decisiones. También son años de creatividad, reflexión, dedicación, exploración, redescubrimientos y de energía; en fin, es un proceso de manifestaciones físicas y emocionales por el que pasan los adolescentes.
Sin embargo, en la actualidad vivimos en un mundo globalizado y a su vez, complejo que ha servido de escenario cultural y social en el entorno de los adolescentes ofreciendo un abanico de todas y cada una de sus modalidades. Ahora, a los adolescentes parece preocuparles más su estilo de vida, la popularidad, el ego, la moda, la estética y las satisfacciones entre otros. No gustan de enfrentar los retos que se les presentan, no quieren asumir las consecuencias de sus actos, sin hacer esfuerzos suficientes para lograr sus metas personales. Se tornan carentes de la práctica de los principios y los valores en su conjunto general.
Dentro de esa vulnerabilidad generalizada, muchos son los adolescentes que se preocupan más de la marca de ropa que portan y de su valor económico, que de su valor simbólico que representan las cosas. Sienten que por ser adolescentes, tienen más derechos que los adultos, anteponiendo el Ser, por el Tener o poseer las cosas intrínsecas. No crean consciencia de que la adolescencia es solo una etapa pasajera, en la que se forja la persona que será en un futuro, de ellos depende si tendrán un futuro prometedor o un futuro decadente y oscuro.
Sin embargo, no todo está perdido en esta etapa de vulnerabilidad. Hoy en día en algunos casos la adolescencia quiere ocupar un lugar en la sociedad y después de mucho luchar para llamar la atención de la sociedad en su conjunto, lo han logrado a base de sus actos de valentía y de lucha, hasta llegar a la toma de decisiones importantes en su vida.
Mucho ha tenido que ver el que, actualmente los adultos vivan la vida con un estrés debido a lo inmerso que está en los problemas de su entorno, con mucho quehacer tanto laboral, como personal; que en ocasiones no se da cuenta del papel que los adolescentes quieren jugar en la sociedad, ya que el concepto de estos, hacia los adolescentes, es de inexpertos, es decir, incapaces de tomar decisiones; cuando en realidad tiene un deseo de participación ciudadana y capaces de transformar una realidad por la frescura de sus ideas.
Sin embargo, dadas las condiciones sociales, y para que nuestros adolescentes no se corrompan y evitar que sean atraídos por los problemas sociales en perjuicio de ellos mismos. La tarea de los Padres radica en empezar a inculcarles el valor de la responsabilidad en todos los aspectos de la vida desde la niñez y a que esta sea parte de su vida, crear consciencia en que cada acción buena o mala trae consecuencias y repercusiones a lo largo de su vida. De tal suerte que en base a su capacidad de toma de decisiones marcaran de forma objetiva su forma de vivir, tomando plena consciencia de los hechos.
Es por eso que si educamos a base de inculcar y del reforzamiento de buenos hábitos, de principios y valores, formaremos adolescentes responsables que un un futuro se harán adultos con la plena conciencia y capacidad de valorar y guiar su vida con objetivos específicos encaminados hacia el éxito personal, con una identidad que los haga felices e incluyentes y participativos dentro de una sociedad que sustente sus bases para el éxito y la conformación de un país.