Empezaré con un texto, que en lo particular, se me hace de los más preciso y extraordinario, del Autor Mariano González Ramírez. "Un niño recién nacido percibe luces, formas, sonidos, olores y a través de su piel detecta las caricitas y los golpes. A través de los sentidos, siente amor u odio. Un niño recièn nacido no es un trozo de carne con ojos, es la semilla dispuesta a desarrollar todo un inmenso y misterioso potencial sensible, que sólo los padres podràn hacer florecer o frustrar, por el amor o el desatino de las ignorancia".
Cuan ciertas son estas palabras, en diversas ocasiones, suele suceder que no llegamos a comprender absolutamente lo que encierra el ser Padres, y quizá nunca lo acabemos de asimilar por su gran complejidad. Evidentemente que no nacimos siendo Padre o Madre, ni tampoco lo aprendimos como si el derecho y la obligación de ser Padres, fuera una asignatura escolar. Puès bien, toda nuestra formaciòn como Padre y Madre, la hemos adqirido con el pasar del tiempo y los sucesos propios dentro del vínculo familiar a la llegada de nuestro hijos. Por supuesto que no es nada fácil, aunque, hayamos decidido con todo el amor del mundo engendrar a un hijo, los retos que se nos presentan en cuanto a la educaciòn de los hijos son innumerables.
Sin embargo, precisamente, por el amor a ellos, es y será siempre nuestra responsabilidad, formarlos desde la infancia, para que logren ser buenos hijos, y Padres, sobre todo, grandes mujeres y hombres; ciudadanos ejemplares, dispuestos a luchar por sus ideales y hacer de su Patria, una Nación fortalecida basada en la dignidad y el respeto.
Es por eso que, amigas y amigos, siempre valdrán la pena todos y cada uno de los sacrificios por inculcarles y reforzarles los valores basados en el amor, que los hará mejores seres humanos, participativos e incluyentes y hacer de ellos grandes mujeres y hombres de éxito
Sin embargo, precisamente, por el amor a ellos, es y será siempre nuestra responsabilidad, formarlos desde la infancia, para que logren ser buenos hijos, y Padres, sobre todo, grandes mujeres y hombres; ciudadanos ejemplares, dispuestos a luchar por sus ideales y hacer de su Patria, una Nación fortalecida basada en la dignidad y el respeto.
Es por eso que, amigas y amigos, siempre valdrán la pena todos y cada uno de los sacrificios por inculcarles y reforzarles los valores basados en el amor, que los hará mejores seres humanos, participativos e incluyentes y hacer de ellos grandes mujeres y hombres de éxito
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